El por qué de que las páginas de opiniones me parezcan una mentira

Llevaba un tiempo meditando sobre si era conveniente o no escribir esta entrada. No porque me preocupe mucho la sensibilidad del que pueda molestarle lo que aquí diga – que me la trae un poco al pairo, sinceramente- sino porque no estaba del todo seguro de si había llegado el momento adecuado.

Con el boom de los smartphones este tipo de páginas han visto crecer su volumen de contenidos, viviendo un auténtico auge, por lo que al final ha acabado ganando el sí. Si alguien de los que maneja en estas páginas lee estas líneas y se replantee ciertos aspectos, bienvenido sea. Obviamente no os voy a negar que también busco un punto de polémica, porque la polémica lleva asociada debate y eso, a parte de ser beneficioso, nos pone mucho a todos.

Podría ser El Bulli o el bar de la esquina. Tripadvisor.

Tripadvisor, Facebook Pages, 11870… todas democratizan a su modo lo que tanto gusta en España: criticar. Acercan la opinión del cliente al dueño del local y, visto así, eso siempre va a ser beneficioso pues soy de los que defienden que la crítica es la base del éxito. Ahora bien, todo esto resulta un tanto utópico cuando analizamos el mal uso que los usuarios dan de ellas y las cosas que se permiten. Porque a mi parecer, son varios los motivos que encuentro para opinar que estas páginas son basura:
  • No existe el término medio. Y es que no lo vamos a negar, los españoles somos así: Madrid o Barça, PP o PSOE, excelente o una puta mierda… Posturas extremas que cuando encuentran un caldo de cultivo como un espacio de opinión personal convierten a los usuarios en talibanes gastronómicos. No existen los grises en esta escala dominada por blancos y negros, y con eso se pierde lo más enriquecedor: los matices. ¿Con cúantas opiniones de este tipo os habéis encontrado? ¿Y cuántas justificaban lo puntuado?.
  • Falta de credibilidad. Si no hay control no se genera confianza, es muy fácil de explicar. Si detrás de una opinión sólo me encuentro un nickname, si la crítica no se acompaña de una mísera foto que demuestre estar en el local citado o si no puedo ponerle cara al que opina, sinceramente me la repampinfla lo que me cuente. Es así, para juzgar el trabajo de una persona no nos podemos parapetar en el anonimato porque hay mucho en juego. Si supieseis la cantidad de personas que utilizan estas páginas para dinamitar la confianza de la competencia, venganzas personales… puro culebrón venezolano.
  • El fraude. Es el polo opuesto al punto anteriormente comentado, gente que utiliza estas páginas en su propio beneficio. Son muy fáciles de identificar, busca un local que en un corto periodo haya recibido un aluvión de críticas positivas -generalmente de cuentas de reciente creación- y voilá, lo tienes delante de tus narices. Gracias a esto consiguen algo muy importante hoy en día: posicionamiento. Aparecer en los primeros puestos de rankings en estas páginas es un caramelo muy apetecible, sobre todo cuando tenemos en cuenta lo fácil que resulta conseguirlo: quedas con un par de amigos, os hacéis tres o cuatro cuentas falsas cada uno y a ensalzar hasta el infinito. Haced la prueba, identifica cuales son los locales que lo están petando en las páginas de vuestra ciudad y juzgad por vosotros mismos.

No existe el término medio. Facebook.

¿Quién acaba siendo el perjudicado en todo este embrollo? El turista, obviamente. No es habitual bucear entre las páginas de tu ciudad salvo que busques algo muy concreto, somos animales de costumbres y acabamos yendo a los locales de siempre. Sin embargo, cuando venimos de fuera somos muchos los que necesitamos tener controlado dónde comer o dónde probar la cocina popular.

Antes o recurrías a guías o perdías la vergüenza y preguntabas, ahora vamos a lo cómodo y recurrimos a internet. Es muy triste cuando piensas en la cantidad de personas que, siguiendo las recomendaciones de este tipo de páginas, ha acabado en la quinta puñeta, comiendo basura en un local cutre cuyo dueño probablemente haya inflado su puntuación precisamente para tales fines. Da una imagen de ciudad bastante lamentable.

Todos con un solo mensaje en un corto espacio de tiempo, he aquí un ejemplo de manipulación. Tripadvisor.

¿Existen alternativas? Claro que sí, yo os cuento las mías. En mi caso cuando viajo suelo beber de dos fuentes para informarme de dónde comer: blogs locales y Verema, un ejemplo de página de opiniones que funciona. A veces no resulta sencillo encontrar blogs para este propósito, suele pasar con ciudades pequeñas o en el extranjero, pero para ello resulta muy útil elaborar un índice propio.

Creas una carpeta en el navegador y vas guardando los blogs con los que te topas para futuras visitas. Yo suelo fijarme en que los blogs tengan una cierta trayectoria que me inspire confianza porque, al fin y al cabo, son tus ojos y tus oídos allí donde vas.  El otro caso, el de Verema, es como os cuento un ejemplo de que las cosas se pueden hacer bien. En esta página los usuarios se rigen por un código interno no escrito: las críticas se realizan con nombre y apellido y se  critica citando los platos del menú y comentándolos brevemente. Total transparencia en un mundillo que está algo carente de ella.

¿Y a vosotros qué os parecen este tipo de páginas?

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