La barra del 180ºC, Oviedo

Pasan las semanas y con ellas se disuelve el que hasta ahora ha sido el mes de Agosto más atípico que recuerdo. Atípico por la situación y por el frío, a pesar de los intentos de la gente de aquí por convencerme de que no se vivía un verano tan caluroso desde hacía años en Asturias.

Más allá del clima, me he sorprendido al comprobar que Oviedo es otra de esas ciudad ‘esqueleto’ en los meses de verano. Ya os podréis imaginar a qué me refiero: Oviedo es una ciudad sin ovetenses en verano. Dónde paran está muy claro, en Gijón y en los pueblos de la costa es donde se cuece el tema veraniego por estas fechas. Aún con esas, este pasado fin de semana decidimos salir a cenar por el centro de la ciudad y para salir de la rutina ‘astur’ en la que llevábamos un tiempo instalados optamos por un espacio más moderno.

Nombre propio. CLG.
El 180ºC entra dentro de ese grupo de restaurantes con nombre propio que últimamente proliferan por la geografía española, algunos con más ‘ganas’ que méritos para ello. Analizándolo fríamente puedo decir que estuvimos acertados en la elección: descubrimos una buena barra y lo que se intuye un restaurante interesante. La carta de la barra es una versión reducida de la que ofrecen en sala a la que además completan con una selección de pequeñas tapas para acompañar a una copa de vino. Con unas cuantas referencias en embutidos -que nunca están de más- y alguna que otra ensalada como la que os muestro creo que el conjunto de la oferta del 180ºC es enormemente sencillo, justolo que se espera de un local con estas características.
Ensalada con bonito, ajo negro, hoja de rocío y gelatina con el agua del tomate. CLG.
De todo lo que pudimos probar sin duda me quedo con la ensalada con bonito que nos ofrecieron fuera de carta, en la que destacaban productos tan dispares como el bonito fresco, el ajo negro (que para nuestra sorpresa tenía un sabor dulce) o las hojas que  ellos llaman ‘del rocío por la explosión de agua que producen en la boca al masticarlas.

Del resto de la carta nos decidimos por unas cuantas minitapas y un postre para cerrar la cena: una curiosa ‘pizza que se come con cuchara‘ que como bien reza su nombre sabe realmente a pizza y se come con cuchara; un huevo ‘Kinder’ con manzana y foie, quizás lo que menos gustó por las altas expectativas que había levantado y una buena hamburguesa de confit de pato, jugosa y sabrosa a la par.

‘La pizza que se come con cuchara’. CLG.
Huevo ‘kinder’ con manzana y foie. CLG.
Hamburguesa de confit de pato. CLG.
El postre que devoramos fue la tarta de manzana del 180ºC, un postre -la tarta de manzana- con bastante tradición en la gastronomía asturiana y que aquí han reinterpretado a su manera, a caballo entre las texturas y la desestructurización, muy en la línea de los postres de ahora.
La tarta de manzana del 180ºC. CLG.

Por último no quería cerrar esto sin dedicarle unas lineas a su bodega, uno de los grandes atractivos del local. Para poneros en situación os diré que sólo en tintos nacionales atesoran referencias a más de 19 D.O. a los que se suman otras tantas en blancos, espumosos y dulces. Un bendito disparate. Así que ya lo sabéis, si andáis por el centro de Oviedo y queréis salir de la rutina ‘clasicona’, en el 180ºC de Edgar de Miguel tenéis una opción más que interesante para serle infiel al culín de sidra con una copa de vino por una noche.

Dónde podéis encontrarlo:
Calle de Jovellanos, 25 (esquina Gascona)
33003. Oviedo

Tfno: 985 22 24 24
Precio: 20€/persona

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