Las Rajicas, La Ñora (Murcia)

El sábado pasado pude comprobar de primera mano lo bien que se come en este pequeño restaurante/bar de La Ñora. Eran varias las personas que me habían hablado de las bondades de su cocina casera hasta que al final tuve la suerte de encontrar un anfitrión que me hiciera de maestro de ceremonias y me abriera las puertas de esta pedanía.

Cuando el río suena, agua lleva’ dice el refrán y en este caso no podía ser más cierto: en Las Rajicas se come mucho y muy bien además con unos precios más que interesantes. Como curiosidad, La Ñora recibe su nombre de la gran producción de pimientos de bola introducido por los frailes jerónimos del S.XVII, lo que explica su proximidad al monasterio de San Jerónimo, sede de la Universidad Católica San Antonio Murcia (UCAM).

Empezamos con un par de trozos de pulpo por cabeza y un plato de quisquillas para ir abriendo boca. Nos pusimos en manos de su capitán general que dispuso para nosotros un menú extenso con la selección de sus mejores tapas al centro. El pulpo lo preparan al estilo tradicional por estos lares -al horno- dejándolo crujiente por fuera y muy tierno por dentro mientras que la quisquilla estaba muy bien cocida, en su punto de sal. La última de las tapas frías era un tomate raf al naturas acompañado con su anchoa, muy bueno.

El pulpo de Las Rajicas. CLG.

Quisquilla del día. CLG.

Juego de tomate con anchoa. CLG.

Es en las tapas calientes donde muestran su lado más creativo. Los chips de berenjena con miel y sésamo los elaboran con rodajas finísimas de esta verdura -casi papel de fumar- en tempura. Las croquetas de chipirón son una cosa de escándalo. Con el chipirón lavado y troceado preparan el relleno de la croqueta y con la tinta la salsa que las corona. Me gustaron porque muerdes la croqueta y se notan los trozos del chipirón -no está troceado hasta la desintegración cuántica- conservando todo su sabor.

Después probamos unas empanadillas de pulpo como las que podrían hacer nuestras madres, fritas y con una chispa de tomate frito y pulpo. Sin dudas la tapa más arriesgada es el ravioli de turrón, donde el beicon y el turrón de yema juegan al contraste dulce-salado, sorprendiendo a los comensales. Otra tapa que me impresionó fueron las mini-hamburguesas, no por su originalidad sino por lo bien ejecutadas que estaban: carne de ternera blanca, cebolla frita y queso con un buen pan de pueblo. Me alegra encontrarme con hamburguesas de este estilo, de las que no necesitan de salsas para ser jugosas, por lo que no matas el sabor de una buena carne: muy recomendables. La parte salada terminó con unas buenas alcachofas en salsa de escabeche -‘de la abuela’ que diría aquél-, receta tradicional donde las haya.

Chips de berenjena con sésamo y miel. CLG.

Croquetas de chipirón con su tinta. CLG.
Empanadillas de pulpo. CLG.
Ravioli de turrón. CLG.

Mini-hamburguesas de ternera blanca. CLG.
Alcachofas en salsa de escabeche. CLG.

Los postres rayan a un nivel similar o incluso superior al del resto de la carta. Aquí no hay lugar para creaciones vanguardistas, postres caseros sin más historias. El arroz con leche lo pedimos a pesar de que estábamos advertidos de que estaría mejor mañana pues lo habían preparado el mismo día. Me gustó ese gesto de sinceridad y más me gustó el punto del grano de arroz -ni perdigones ni gachas con leche- algo complicado de encontrar hoy en día. También probamos la tarta de la abuela, elaborada aquí con natillas y coco rallado. Pocas he probado mejores.
Grandioso. Mejor si está hecho del día anterior. CLG.

No es coco radiactivo, la foto salió así. CLG.
En la cuenta salimos a aproximadamente unos 20€ por cabeza, con una botella de Altos del Cuco (Tempranillo, D.O. Jumilla) para cuatro personas, nada caro. El restaurante se compone de dos plantas: la planta baja con el típico mobiliario de taberna, una gran barra y mesas de cuatro personas, y la planta superior donde tienen un salón de decoración mucho más cuidada pensada para grupos numerosos y eventos importantes. En definitiva, una opción más que interesante sobre todo para los que La Ñora les queda a tiro de piedra.
Dónde podéis encontrarlo:

Plaza de la Constitución

La Ñora. Murcia
Tfno: 968 808768
Precio: 20€/persona.

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